“La tasa actual de crecimiento en América Latina no basta para combatir la pobreza”

Economia




El mexicano Jorge Familiar es desde 2014 el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Reconocido como uno de los grandes expertos en la zona, recibe en la octava planta de la sede de la entidad en Washington. Sentado en un sillón crema, gesticula poco y habla claro. A su espalda hay un retrato de Simón Bolívar hecho con billetes de 100 bolivianos. Cuando habla de la integración regional, lo señala sin girar la cabeza. Luego, sonríe. Familiar es un optimista que mira hacia delante.






Pregunta. ¿Terminó la tormenta para Latinoamérica?

Respuesta. Después seis años de desaceleración y dos en franca recesión, estamos saliendo, y eso es positivo. Pero crecer un 1,5% este año y un 2,5% el próximo tampoco es para echar las campanas al vuelo. Se necesita seguir trabajando en los motores de crecimiento.


¿Hay riesgo de recaída?
La región está bien posicionada. Somos optimistas. Pero esas tasas de crecimiento difícilmente van a ser el motor de reducción de la pobreza. Hay que seguir trabajando en la agenda de productividad y hacer un buen manejo macroeconómico: ahorrar más en los buenos momentos para gastar en los malos.

 ¿Qué costes ha tenido la recesión?
Hay costes, pero también buenas noticias. La resiliencia es una de ellas. Es un avance. Pero la gran transformación que se estaba dando, la reducción de la pobreza y de la desigualdad, el crecimiento de la clase media, se estancó y en algunos países, como Brasil y Ecuador, la pobreza incluso se ha incrementado. Ese es el costo.


 ¿Y para cuándo ese crecimiento fuerte?

Se debe generar una agenda de reformas importante. Mejorar los climas de negocios, invertir de forma eficiente en infraestructura y atraer recursos del sector privado.

 México tuvo un programa de reformas muy ambicioso y, sin embargo, su economía no despegó. No parece que los cambios estructurales basten por sí solos.

Yo difiero. Esas reformas generaron una importante resiliencia. Coincidieron con un cambio de entorno que hizo las cosas mucho más complicadas. Y lo que se vio es una economía que aguantó una situación externa sumamente compleja. Por ejemplo, la dependencia del gasto público al petróleo era del 40% y el precio del barril pasó de 100 a 20 dólares. Si reformas como la fiscal no se hubieran hecho, ¿qué habría ocurrido?

 ¿Y qué le hace falta a México para superar la barrera del 3%?
La reformas estructurales fueron muy importantes. Y ahora hay que implementarlas. Es fundamental, por ejemplo, mejorar la educación. Pero la calidad no cambia por una ley, hay que proceder a su desarrollo.

¿No es Trump una amenaza para Latinoamérica?
Hubo un momento de gran incertidumbre. Pero me da la impresión, y esto se refleja en los mercados, que al ir avanzando hay menos incertidumbre y volatilidad.

 Pero el aislacionismo Donald Trump puede afectar a la región.
Estados Unidos es la economía más grande del mundo y juega un papel importante. Latinoamérica debe también buscar otras regiones y saber, por ejemplo, cuáles van a ser los patrones de consumo en Asia, qué tipos de productos y servicios se les puede ofrecer.

¿Cuánto puede aguantar Venezuela?

 Ahí no tenemos operaciones desde 2008. Pero seguimos de forma cercana y con preocupación lo que ocurre. Prefiero no especular.

¿Cree que la fórmula Macri es la correcta para Argentina?

En Argentina se han tomado decisiones importantes para eliminar distorsiones y reinsertarse en la comunidad internacional. Rendirán frutos. Hay un camino que recorrer, pero somos optimistas.

¿Con Brasil también lo es?

Es un país con experiencia en manejar una situación como la que está viviendo y ha adoptado medidas para recuperar la senda del crecimiento, como la congelación del gasto, la mejora del clima de negocio y la atracción de inversiones hacia las infraestructuras.
 ¿Qué países andan por la senda correcta?

Muchos se están ajustando a las nuevas condiciones. Chile y Perú prácticamente han concluido sus procesos de adaptación. Y Colombia está cerrando el último conflicto armado de la región. Asistimos a un diálogo renovado hacia la integración, un acercamiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur, más allá de tarifas comerciales. Los años buenos dejaron una sociedad latinoamericana con menos pobres, con una clase media conectada y mejor salud. Y esa población es el futuro de la región. Yo soy optimista.

Fuente: http://elpais.com

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